miércoles, 4 de enero de 2012

Los roles en la relación de pareja



Autor: Ana Giorgana

A través de muchos siglos de tradición los roles en la pareja se mantuvieron estables.  El hombre era considerado el proveedor de todo el sustento material y la mujer, estaba dedicada a las labores del hogar y a la crianza de los hijos.  Los papeles de cada miembro de la pareja estaban muy establecidos y sus funciones también:

El hombre en el mundo de lo público y la mujer pertenecía al espacio de lo privado.

Un equilibrio a todas luces seguro. Cada quién hacia lo que le correspondía y punto.  No había más que decir, discutir y acatar.  Mujeres y hombres comprendían muy bien su papel y lo asumían como una condición sin protestar.

Sin embargo, lo único permanente es el cambio en este mundo de hoy.   Todo se modificó, los papeles, los roles, las funciones y las obligaciones también.  Todo cambio hacia el interior de la pareja, es un cambio en la vida familiar y por tanto, en las relaciones que se establecen en la vida en sociedad también.


Pareciera que tanto hombres como mujeres desearían, quisieran, que las cosas se mantuvieran de la misma manera, pero con el factor de cambio al mismo tiempo. Mujeres y hombres no pueden ser iguales, ni sus roles, ni sus funciones.  Se pueden intercambiar los roles.  Se puede ser parte del sustento familiar. Se puede tener un sentido de colaboración en la responsabilidad de la maternidad y de la paternidad distinto al de generaciones anteriores.   Pero parece que la el diario vivir se impone en la realidad.

En este mundo de hoy las cosas son muy distintas.  Sin embargo, en las calles yo observo una gran cantidad de mujeres con el hijo en el lomo, y el hombre, en muchos casos, brilla por su ausencia. También el rol de la masculinidad se ha venido desgastando. Una infinidad de mujeres ya en la relación, y sobre todo, cuando tienen su dinero, maltratan al hombre y lo hacen sentir un inútil.

La incursión de la mujer en la vida laboral y escolar ha tenido serias consecuencias.  Ya la mujer no quiere más sumisión. Es capaz de generar su propio sustento.  Ya no necesita al hombre para que la mantenga. Se organiza y puede trabajar, estudiar, mantener a los hijos y además, realizar otras funciones.

Qué le queda al hombre en esta perspectiva? Tratar esta situación desde una visión  de género está muy bien, es lo que se espera, es lo deseable.   El género masculino es el responsable de todo mal, del maltrato, de la desigualdad y de no se cuanta cosas  más.

Pero observando un poco más,  las relaciones y los roles que se establecen entre hombres y mujeres llevan, y conllevan, un sinnúmero de circunstancias.

Los papeles están dictados por la sociedad.  Se van gestando por la educación.  Nos los aprendemos por lo que vemos desde niños.  La cultura se empeña en establecerlos. Cuando por alguna razón no se cumplen como DEBERÍAN cumplirse.  Se escuchan juicios muy severos acerca de las personas.  Así por ejemplo:
Cuando un hombre no da dinero suficiente a la casa. Se le considera un mantenido y un desobligado.
En cambio si la mujer trabaja y esta fuera de la casa un tiempo considerable, señalan su situación y siempre está el que tiene expresiones, cómo:
          ¡ Por eso sus hijos están como están, sí ella no les pone atención!

De cualquier manera para lo que se espera de los roles sociales nadie puede dar el ancho.  La realidad es que las familias y las parejas establecen sus equilibrios en la vida diaria de acuerdo a lo que cada miembro de la pareja puede aportar y quiere.

Quién hace qué y cómo: se refiere a que en un mundo como el de hoy…. Lo que cada miembro de la pareja realiza es una aportación al proyecto de pareja.  No importa cuáles sean las funciones esperadas socialmente.
Los dictados de la sociedad y de los que nos rodean están llenos de ideas preconcebidas.  En este momento actual, todo las funciones, los roles, la elección de pareja, la economía, todo absolutamente se muestra desdibujado.  No existen límites que permitan declarar que es lo correcto y qué es lo que está mal.
Lo más importante es el diario vivir de las personas.  No es el rol que "tienen que ejercer". Es más bien la disposición, la intención, la buena voluntad que se tiene para realizarlo. Esto Es lo que nos va  dando la categoría de ser una pareja que nutre o una que desgasta.

Quién hace qué y cómo: es una circunstancia que le toca decidir a cada pareja.  Sí uno trabaja y otro se queda en casa, es correcto para esa pareja en lo particular.  Es evidente, que lo que se decida también incluye un compromiso de a dos.  Porque sí uno de ellos no cumple con lo acordado está faltando a su promesa.  Que quede claro no falla al rol, sino a su compromiso de vivir en pareja.

Quién hace qué y cómo: es un juego de equilibrios.  Para poder recibir es necesario dar… para poder dar es necesario recibir y aún cuando en las palabras parece muy sencillo de decir, en las acciones no siempre sucede así.   Existen parejas en las que uno de los integrantes lleva la mayor carga de funciones.  El resultado es por regla general el resentimiento, los reproches, la fatiga y la tensión.

En esta vida de a dos, que hemos elegido llevar a cabo, sí es que esa es nuestra alternativa de vida, es importante definir QUIÉN HACE QUÉ Y CÓMO…para no sentirnos sorprendidos, enojados, desilusionados y traicionados por nuestra media naranja.  Por supuesto que es necesario que ambos estén de acuerdo. También es importante tomar en cuenta que tales acuerdos van cambiando con los años o cuando sentimos que eso ya no nos satisface y que lejos de contribuir a nuestra relación, por el contrario, la empeora.

Estar abiertos al cambio es una característica que las parejas es necesario tomen en cuenta en este mundo de hoy.

Quién hace qué y cómo: no es un mandato estático, por el contrario, es un juego de acciones y reacciones. No olvidemos que la pareja es un proyecto individual que estamos dispuestos a compartir con otro al que le tenemos aprecio, amor y estamos dispuestos a concederle tiempo, atenciones, convivencia… al menos en el tiempo en el que hemos optado por vivir en pareja.

Sin embargo en esto que vamos haciendo y deshaciendo en nuestra vida en pareja...lo más importante, no es sólo aquello que deseamos y esperamos que la pareja nos de o haga… Y, sí  no que hacemos cada uno y cómo lo hacemos para contribuir a vivir en pareja.

Las elecciones son nuestras desde lo individual,  el cómo las llevamos a cabo depende de nuestra disposición o actitud.


Nuestros modos también reflejan nuestros cómos…
Cuando el amor en pareja se convierte en dolorCUANDO EL AMOR EN PAREJA SE CONVIERTE EN DOLOR.
www.cecreto.com
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